Fernando Alonso

El kart heredado que conquistó el mundo

🇪🇸 ES 1981 🏆 Campeón del mundo júnior 1996 en Genk; campeón de España júnior 1993-1996

El kart era para su hermana. José Luis Alonso, mecánico de Oviedo, lo construyó para su hija Lorena; a ella no le interesó, así que pasó a su hermano de tres años. El karting español —un páramo en los años ochenta— acababa de adquirir su mayor activo por accidente.

Los años de karting

Los pedales se modificaron para que un crío pudiera alcanzarlos, y la federación local expidió la licencia obligatoria cuando Alonso tenía cinco años. Ganó su primera carrera a los siete en Pola de Laviana y se llevó los campeonatos infantiles de Asturias y Galicia entre 1988 y 1989. El dinero era el problema permanente: sin fortuna familiar, sin programa nacional, sin cantera española digna de ese nombre. La oportunidad llegó a través de Genís Marcó, el importador de karts que detectó el talento, se convirtió en su mentor y rebuscó la financiación personal y de patrocinio que subió a Alonso a la escalera internacional. Más tarde, el seis veces campeón del mundo Mike Wilson tomó parte en su formación: escuela del karter más laureado que ha existido.

Alonso rentabilizó cada peseta. Ganó tres Campeonatos de España júnior consecutivos de 1993 a 1995 y un cuarto título nacional júnior en 1996. Y entonces llegó Genk, 1996: la corona mundial júnior, ganada por un español de 15 años al que la escena internacional apenas conocía, el resultado que él mismo sigue señalando como el momento en que toda la apuesta quedó justificada. Al ascender a las categorías sénior de transmisión directa, añadió los campeonatos Internacional A de Italia y de España en 1997, batiendo a los habituales con apoyo de fábrica de la escena nacional más dura de Europa en sus propios circuitos. En 1999, con 17 años, se bajó del kart y se subió a los coches en el Euro Open by Nissan.

Qué le hacía diferente

Adaptabilidad en la pobreza. Alonso pasó su carrera júnior superando en pista a material mejor financiado, lo que le enseñó la habilidad que todavía lo define: extraerlo todo de lo que le den, con cualquier neumático, en cualquier condición. Donde los rivales llegaban con motores de fábrica y chasis de repuesto, Alonso llegaba con un solo programa y sin margen de error, y rara vez cometía alguno. La escuela Marcó-Wilson produjo un cerebro de carreras precoz: un júnior que gestionaba las carreras como un veterano, cuidando el material al principio y atacando al final. Los rivales de las categorías júnior de la época, las clases que evolucionaron hasta el actual OKJ, cuentan la misma historia: era imposible ponerlo nervioso.

Legado

Alonso le dio al karting español un mapa donde no existía ninguno. Antes de él, España no exportaba casi nada a la escena internacional de la CIK-FIA; después de Genk 1996, toda una generación de chavales españoles tuvo la prueba de que la ruta funcionaba, y la escena nacional ha alimentado las parrillas internacionales desde entonces. En coches ganó dos campeonatos del mundo de Fórmula 1 consecutivos en 2005 y 2006 y sencillamente se negó a parar, compitiendo al máximo nivel a lo largo de tres décadas. La versión de él que guarda el karting es la más pura: el hijo de un mecánico en un kart heredado que venció al mundo con dinero prestado y un cerebro mejor.

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Fuentes: Wikipedia: Fernando Alonso · Kartcom: Fernando Alonso remembers the 1996 Junior World Championship in Genk

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